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CULTURA- LIBROS –Memoria, Biografía
Habíamos ganado la guerra
Por Esther Tusquets



"He intentado ser fiel a la verdad, pero mi verdad no tiene por qué ser la verdad de todos, y menos aún han de coincidir mis puntos de vista con los ajenos. Puede además fallarme la memoria: ni siquiera los recuerdos de mi hermano coinciden con los míos cuando rememoramos un pasado por ambos compartido..." Con estas palabras liminares, Esther Tusquets (Barcelona, 1936), legendaria editora de la la casa Lumen, sintetiza la paradoja de las memorias y de toda reconstrucción autobiográfica.
La mayor debilidad que se achaca a este tipo de escritos, siempre indecisos entre la imaginación y el testimonio, es también su mayor riqueza: la perspectiva única e irrepetible, el pasado visto por intermedio de un sujeto determinado y apasionadamente comprometido. Antes considerada "hermana menor" de la llamada "alta literatura", junto con otras modalidades afines, como los diarios o el relato de viajes, las memorias ocupan un lugar cada vez más relevante en el canon literario.
Libros como el de Tusquets ejemplifican hasta qué punto este lugar es bien merecido. Por momentos, Habíamos ganado la guerra resulta pariente cercano de otras memorias ( Mundo, mi casa , La vida cotidiana ) de una autora argentina: María Rosa Oliver. No sólo por sus cualidades literarias, sino también por una reacción similar respecto a la clase privilegiada de la sociedad a la que ambas pertenecen. Oliver y Tusquets, hijas de la alta burguesía, se vuelven críticas de los valores dominantes en su entorno.
Sin renunciar al despliegue de un vasto friso social y familiar, con personajes inolvidables (la Abuelita, los tíos Sara y Víctor, la madre, el Señor Jiménez, el tío Juan...), la voz narradora es fuertemente autorreferencial. Una niña hipersensible, miedosa, insegura y torpe en el mapa de los objetos, que admira con locura a su madre, pero nunca llega a sentirse plenamente amada por ella, ocupa el primer plano y muestra un mundo traspasado por sombras y maravillas. Un mundo jerárquico, donde el límite de clase es una barrera infranqueable. Eso, y la sensación de que ella también es una derrotada nata, porque nunca está ni estará a la altura de las expectativas maternas, es lo que la lleva a sentirse parte del bando de los vencidos, a pesar de haber nacido entre los vencedores.
Tusquets cumple en este libro el objetivo que se propuso Victoria Ocampo: escribir como una mujer. Pero no por las "malas razones" que el prejuicio suele asociar a los libros escritos por mujeres. No hay aquí ni temas remanidos ni cursilería. Hay, por el contrario, una perspectiva crítica de género, en el mejor sentido de la expresión, una mirada atenta al mundo femenino, a sus complejidades y a sus condicionamientos históricos, que no es frecuente entre los varones escritores. Quizá porque, como señala mordazmente la narradora al referirse a las virtudes de su primer gran amor, Jiménez, son "escasísimos los hombres a los que las mujeres les gustamos de verdad, no sólo para la cama".
Una madre atípica, ajena a los parámetros del ama de casa convencional, y malcasada con un hombre que hubiera podido ser excelente marido para cualquier otra pero no para ella; una abuela dominante y magnífica como una reina, una tía con vocación empecinada por la miseria y la desdicha, en brutal contraste con la alegre inclinación de su hermana por la belleza y el placer; una "pobre huerfanita", Teresa, señorita madura, de familia decente venida a menos, auténtica en su desvalimiento e ingenuidad, que resguarda su dignidad en la pobreza con un trabajo de niñera dominical, son algunos de los memorables retratos femeninos que, al lado de otras figuras (criadas, profesoras, amigas), constituyen uno de los mayores aportes de la obra.
Otro mérito es el tratamiento de la postura ideológica de los personajes. Aunque la narradora, adulta, se halla convencida de su oposición al franquismo de sus padres o al filonazismo de opereta del tío Víctor, no por eso aparecen demonizados éstos y otros caracteres (como el tío sacerdote Joan Tusquets, fundador de la primitiva Lumen, antimasón y antisemita en una época de su vida, pero también culto, inteligente). Todos ellos son plenamente humanos, amables y detestables.
Con Habíamos ganado la guerra , Tusquets añade a su reconocida obra de creación un libro decisivo para la comprensión de una clase social y de la posguerra civil española.

FUENTE: Diario  LA NACIÓN, LIBRO: Habíamos ganado la guerra
AUTORA:  Esther Tusquets ,EDITORIAL:
Bruguera,  278 Páginas

 

 

 

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