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EDUCACIÓN y NUTRICIÓN

Opinión Una alimentación más equilibrada
AUTOR: Sergio Britos

El inicio del año escolar devuelve el interés sobre qué les pasa y qué se puede hacer en relación con la mejor nutrición y una alimentación saludable para nuestros hijos.

En reiteradas ocasiones ya hemos planteado que los principales problemas en lo que respecta a nutrición son la obesidad creciente (10% de los niños ingresan en la escuela primaria ya obesos y egresan en esa condición no menos del 15%) y algunas deficiencias bien descriptas por la encuesta nacional de nutrición.

Ese estudio halló un 45% de chicos con ingesta insuficiente de calcio (bajo consumo de leche y lácteos), 40% con ingesta insuficiente de vitamina C (ausencia de cítricos), 27% con ingesta insuficiente de vitamina A (nuevamente leche, lácteos y verduras).

Más aún, casi tres de cuatro chicos tienen un exceso en la ingesta de grasas saturadas. Ya desde chicos, los argentinos mostramos nuestro fervor por la carne vacuna, comiendo no menos de un 30% más que lo estrictamente indispensable, aún en contextos de pobreza y -lo que es peor para nuestro sector agroalimentario- promovido por las propias políticas públicas.

Y, finalmente, todos consumen menos fibra que la recomendada (una vez más verduras, frutas y granos enteros).

Entonces, la escuela recibe a chicos más bien gorditos (la desnutrición es marginal), con varios desequilibrios: la tan mentada "desnutrición encubierta u oculta".

Dos de las características comunes de los chicos, pobres y no pobres, es la monotonía de su dieta y el mal hábito de desayuno.

La falta de variedad es la "madre" de los desequilibrios; los chicos pobres basan su monotonía en guisos, harinas, pastas y los más pudientes no salen de unos 20 o 30 productos, pocos en general.

El desayuno debería ser una comida principal en los niños; la edad escolar es fundamental para la salud ósea, presente y futura. No menos de medio litro diario de leche es la cuota necesaria para cubrir las necesidades de calcio. ¡Y estamos produciendo cada vez menos leche!

La escuela ha tenido históricamente un fuerte protagonismo en la provisión de leche. Pero ya no lo tiene. La copa de leche ni es copa (nunca lo fue) ni suele tener mucha leche. Un kilo de leche en polvo debería garantizar un vaso de leche para 40 chicos. La realidad en miles de escuelas es que no menos de 100 o 120 chicos usan ese kilo. El resto del vaso, té o mate cocido.

Un desayuno saludable ideal debería contener además de leche una porción de cítricos y algún tipo de cereal: copos, galletitas de no mucha grasa, pan. Y el almuerzo o la cena ideal debería ser un laboratorio de experiencias sobre cómo incorporar frutas y verduras en formas amigables, aceptables por los niños.

Claro que para esto es necesario que se recreen la mesa familiar y el acto de cocinar. 

AUTOR: Sergio Britos
FUENTE: DIARIO LA NACIÓN
Noticias de Ciencia / salud,  Publicado en edición impresa, www.lanacion.com
FECHA: Domingo 1 de marzo de 2009
El autor es miembro del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía (UBA)

 

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